24 de junio de 2012

Pavlov leyendo


Mijaíl Nésterov (1862-1942). Retrato de Iván Pavlov (1930)
Óleo sobre lienzo
Museo Ruso. San Petersburgo

Así retrató Mijaíl Nésterov a su amigo Iván Petróvich Pavlov (1849-1936), el investigador de los reflejos condicionados en perros, cuyos trabajos dieron origen al desarrollo de técnicas psicológicas como el conductismo. Era en 1930, Pavlov tenía 81 años de edad, y estaba leyendo plácidamente sus libros de Medicina.

¡De mayor quiero ser como Pavlov!

11 de junio de 2012

El retrato del Dr. Washington Epss, pintado por Sir Lawrence Alma-Tadema

Lawrence Alma-Tadema (1836.1912). Dr. Washington Epps, My Doctor (1885)
Óleo sobre lienzo. 64 x 51 cm.
(C) Carnegie Museum of Art, Pittsburg


Sir Lawrence Alma-Tadema se le conoce, principalmente, por sus "pinturas de toga" donde recrea con su peculiar visión romántica la vida de la antigua Roma. Mucho menos conocidos son sus retratos, los cuales generalmente nos muestran a miembros de su familia o amigos íntimos. Uno de esos retratos es éste del Dr. Epps, a quien llama "su médico", pero que también es su cuñado, hermano de su segunda esposa, Laura, con la que había contraído matrimonio en 1871, después de haberse quedado viudo y con dos hijas, Laurence (que llegaría a ser una afamada escritora) y Anna, al morir la primera esposa, Marie-Pauline, en 1869, 

En el retrato se muestra al Dr. Epps tomando el pulso a su paciente con cara de intensa concentración. Del paciente o de la paciente poco se ve; sólo parte de sus pálidas y demacradas manos -que algunos atribuyen al estado terminal en que podría encontrarse- sobre el blanco de las sábanas. Nuestra atención se centra en las manos del médico: su mano izquierda, la que toma el pulso a la vez que transmite calor humano al ser que sufre, mientras con la derecha sujeta el reloj que sirve para contar los latidos cardíacos y símbolo, quizás, de la vida que inevitablemente se acaba. Es posible que el doctor no pueda curar a esa persona, ni siquiera aliviar su dolor, pero el contacto físico de la mano del médico con la de su paciente sirve, sin duda, para transmitirle consuelo.

15 de abril de 2012

Los médicos de Rockwell: "Doctor and Doll" (1929)


Norman Rockwell (1874-1978). Doctor and Doll (1929)

Hasta ahora sólo había publicado en este blog imágenes -fueran reales o no- de médicos conocidos, médicos con nombres y apellidos podríamos decir. Pero existen multitud de representaciones gráficas que nos ofrecen retratos de médicos anónimos, retratos que no podemos clasificar más que por el nombre del artista, pintor, ilustrador, escultor, dibujante... que los creó.

Uno de esos artistas es el ilustrador norteamericano Norman Rockwell (1874-1928). Rockwell trabajo para grandes compañías de los Estados Unidos, como Coca Cola, por ejemplo, o dio su carácter distintivo a ese anciano con marcado sobrepeso, larga barba blanca, perpetuamente risueño y que siempre viste de rojo, el "rojo Rockwell"... Ya sabes a quien me refiero (aunque yo, por mucho que me guste Rockwell, sigo siendo partidario de los Reyes Magos). También trabajó para grandes multinacionales farmecéuticas (cosa que le han criticado mucho, injustamente), y para la revista The Saturday Evening Post. Fue en esta última, durante los largos años de relación que la revista y el artista mantuvieron, donde publicó en sus portadas gran parte de las obras que hacen que nos interese tanto: sus ilustraciones médicas.

Seguramente, la mayoría de los visitantes asiduos de RETRATOS DE MÉDICOS conocen las ilustraciones que me propongo reproducir es estos próximos días. No obstante lo haré, y ya tengo preparadas varias, por si una sola persona no las hubiera visto aún.

Para empezar, podemos ver hoy una de sus múltiples versiones de Doctor and Doll, publicada en la portada de The Saturday Evening Post, el 9 de marzo de 1929. 

La escena se desarrolla, sin duda, en la consulta del médico, que Rockwell representa fundamentalmente con los numerosos libros, el título que le autoriza para el ejercicio profesional, y el cuadro (del que sólo se ve una parte) de una de esas "lecciones de anatomía holandesas", del siglo XVII... Pero no deje de fijarse, sobre todo, en la actitud de los protagonistas: la niña y el médico. La niña, bien abrigadita porque debía hacer mucho frío afuera, en la calle, entrega confiada su muñeco "enfermo" al viejo médico, seguramente el médico de su familia desde hace tiempo, a quien conoce desde que nació. El médico, vestido conforme a los modos de la época, acaba de sacar su fonendospio del cabás entreabierto que está a su lado, en el suelo, y se dispone a auscultar con el mayor cuidado al muñeco de la niña. En ese momento nada habría más importante para ella. Y el viejo médico de mentalidad paternalista lo sabe bien...


Seguro que la "enfermedad" del muñeco se resuelve pronto y todos, contentos, lo celebran bailando uno de los ritmos de moda entonces: el Charleston.



6 de abril de 2012

¿Qué fue de Desgenettes tras su discusión con Napoleón en Egipto?


Carle Vernet (1758-1835). Baron Rene Nicolas Dufriche - Desgenettes (1828)
Óleo sobre lienzo
Musée Val-de-Grâce. París

En la entrada anterior de este blog y en otra de Medicina y Arte hemos hablado ya de Desgenettes, el médico jefe del ejército de Napoleón en Egipto y Siria. Vimos como la estrecha relación que había entre ambos parecía haber terminado mal, por negarse el médico a acabar con la vida de los enfermos -tal como Napoleón proponía, para facilitar la evacuación de las tropas de Jaffa- en cumplimiento de su compromiso ético profesional.

Pero, ¿qué sucedió con Desgenettes cuando regresó a Francia? ¿Tuvo alguna repercusión en su carrera profesional haber mantenido ante Bonaparte su firme actitud de defensa de la vida? Pues, la verdad es que no. Es posible, incluso, que Napoleón le admirase todavía más por eso. Y, lo cierto, es que Desgenettes siguió ejerciendo sus actividades profesionales tanto en el ejército como en la vida civil, y continuó desempeñando cargos de la mayor responsabilidad.

De forma muy breve, enumeraremos a continuación algunos de los aspectos más destacados de la biografía de Desgenettes, desde que volvió de Egipto hasta su muerte:

  • A su regreso a Francia fue nombrado Jefe del Hospital Militar de Estrasburgo, donde se formaban los futuros oficiales médicos del Ejército.
  • Fue Profesor de Higiene de la Facultad de Medicina de París y médico del Hospital de Val-de-Grâce.
  • Se le hizo miembro de las Sociedades de Medicina de Marsella y Montpellier, el mismo año que publicó su Histoire médicale de l'armée d'Orient (1802), obra que recibió una extraordinaria acogida por parte de sus compañeros de profesión.
  • Se le concedió la Legión de Honor.
  • Se le nombró Inspector General del Servicio de Sanidad del Ejército.
  • Participó en las comisiones de investigación de enfermedades epidémicas en Italia y España (fiebre amarilla).
  • Como Jefe de los Servicios Médicos del Ejército francés participó en las batallas de Eylau, Friedland y Wagram.
  • Acompañó a Napoleón, por deseo expreso de éste, en su viaje a España, el año 1808.
  • Fue nombrado Caballero del Imperio en 1809 y Barón en 1810.
  • Participó en la Campaña de Rusia, donde fue hecho prisionero en Vilnius el 10 de diciembre de 1812. Sin embargo, el zar Alejandro III lo liberó enseguida, en reconocimiento a la atención que les había prestado a los soldados rusos heridos, y lo devolvió al ejército francés acompañado por una escolta de su guardia personal de cosacos.
  • Una vez más, como Jefe de los Servicios Médicos del Ejército, participó en la Campaña de Alemania, donde también fue hecho prisionero y liberado en cuanto se supo su nombre.
  • Siguió al lado de Napoleón, como Jefe Médico de su Ejército, en la batalla de Waterloo.
  • Luis XVIII lo confirmó en todos sus puestos, militares y docentes.
  • Finalmente, fue nombrado jefe médico del Hospital de Les Invalides.


En definitiva, René-Nicolas Dufriche, el barón Desgenettes, fue un médico militar y profesor que se ganó el respeto de cuantos le conocieron, como profesional y como persona.

El retrato que da inicio a esta entrada, pintado por Vernet en 1828, cuando Desgenettes tenía 66 años de edad, nos lo muestra con algo de sobrepeso -eso sí- pero con su uniforme de médico militar y sus medallas en lo que parece ser un campamento militar. Estaba aún plenamente activo y así sería hasta 1834, cuando un accidente cerebrovascular lo dejó prácticamente impedido. Murió en París, el 3 de febrero de 1837, con 74 años de edad.


8 de febrero de 2012

René-Nicolas Dufriche (1762-1837), más conocido como Desgenettes, el médico jefe del ejército de Napoleón en Egipto


Antoine François Callet (1741-1823). René-Nicolas Dufriche, Baron Desgenettes (1762-1837)
Óleo sobre lienzo. 64 x 53 cm.
Musée National des Cháteaux de Versailles et de Trianon
Imágen: Joconde

Los grandes hombres se distinguen por saber rodearse de los mejores colaboradores. Los mediocres hacen lo contrario. Napoleón Bonaparte era uno de esos grandes hombres, sin duda, como prueba la categoría de sus médicos: tanto la de su médico personal, Corvisart, como la de los jefes de su Sanidad Militar, entre los que se encontraban, por ejemplo, Larrey, Percy, o Desgenettes.

René-Nicolas Dufriche nació el 23 de mayo de 1762 en Alençon, una ciudad de Normandía, que se encuentra a 180 kilómetros al oeste de París. Desgenettes -como habitualmente se le conocía- proviene de un topónimo "Les Genettes", que era el nombre de unas tierras propiedad de su familia.


Al niño René-Nicolas le atraían las Ciencias Naturales. Por eso, seguramente, decidió estudiar Medicina en París. Allí tuvo como primer maestro a Félix Vicq d'Azyr, renombrado anatomista (se le considera el fundador de la Anatomía Comparada), secretario perpetuo de la Société Royale de Médecine, y médico de María Antonieta. Pero el joven Desgenettes fue un antecesor aventajado de los actuales "Erasmus" porque, en 1784, viajó a Londres para recibir las enseñanzas del gran anatomista y cirujano escocés John Hunter. Volvió a París, donde continuó formándose con Desbois de Rochefort y Alexis Boyer, entre otros. Finalmente, marchó a Italia y allí permaneció durante cerca de cuatro años, estudiando en Florencia, Siena, Roma y Nápoles. En 1789, el año que él cumplía los 27, regresó a Francia, a Montpellier, para leer su tesis sobre "La physiologie des vaisseaux lymphatiques", ocho días antes de que se prendiera la mecha de la Revolución con la Toma de la Bastilla.


Tras pasar un tiempo en Montpellier, en 1791, volvió a París. No eran buenos tiempos para ejercer la profesión en la capital, así que, por consejo de su maestro, Vicq d'Azyr, Desgenettes se alistó en el ejército. Pronto, por su conocimiento del idioma, fue destinado a Italia, donde destacaría tanto como clínico como por sus dotes de organización. Allí en Italia, precisamente, conoció a un joven capitán de artillería llamado Napoleón Bonaparte, que quedó gratamente impresionado por la inteligencia y cultura del médico Desgenettes.


Desgenettes fue ascendiendo rápidamente puestos en el escalafón militar en reconocimiento a la eficacia con que desempeñaba las misiones que se le encomendaban. Por eso, y por la favorable impresión que le produjo cuando le conoció, no es extraño que Napoleón le nombrara médico jefe de la Expedición a Egipto y Siria, en 1798.


En Egipto, Desgenettes impuso rigurosas medidas higiénicas, a la luz de los conocimientos de la época, para intentar prevenir las enfermedades que afectaban a las tropas: ordenó el baño regular de los soldados, la limpieza de la vestimenta, la desinfección de los locales, el control de los alimentos... Y, a pesar de todo, él y sus médicos tuvieron que combatir contra la viruela, el escorbuto, la "fiebre de Damiette", la conjuntivitis aguda, la disentería o la peste. Precisamente, a causa de una epidemia de esta última enfermedad, llegaría a hacerse famoso el enfrentamiento que Desgenettes mantuvo con Napoleón, al que dedicaremos la próxima entrada en el blog Medicina y Arte.


No estoy capacitado para valorar los resultados de esa campaña desde el punto de vista militar. Sí, para coincidir con el general Franceschi cuando dice:


"Pero lo que distingue a esta operación militar de toda otra, es su dimensión cultural y científica que pocos historiadores ponen de relieve. En efecto, Napoleón insistió ante el Directorio para que la expedición tuviese también como objeto el 'progreso de las Luces y el desarrollo de las Ciencias y de las Artes'. Se le miró con sorpresa, pero no se estuvo opuesto al designio. Es sin duda este aspecto particular del asunto lo que hizo escribir a Thiers, no obstante poco tierno para con él: 'En toda su prodigiosa carrera, Napoleón no imaginó nada más grande ni más hermoso'."(1)


Diversas aproximaciones a esa importante expedición científica se pueden encontrar en los textos de David Soriano, Flora Devesa Barral, Horacio Capel, Wikipedia, o La Revista de El Mundo.

Sin embargo, desde el punto de vista médico, el fruto más importante de aquella aventura napoleónica fue la publicación, en 1802, del libro Histoire Médicale de l'Armée d'Orient, con textos del propio Desgenettes, que fue su director, y de algunos de los médicos que trabajaron a sus órdenes, como Bruant, Carrié, Cérésole, Barbés, Renati, Savaresi, Vautier, Frank o Salze.

Quizás pueda hablar, más adelante de aquella expedición científica a Egipto, o de esa Historia Médica del Ejército de Oriente. Desde luego, habrá que volver a tratar en este blog sobre René-Nicolás Dufriche, barón Desgenettes. Todavía queda mucho por contar de él. De momento, volvemos al retrato que pintó Callet, cuya fecha exacta de realización no conocemos; pero que muestra a Desgenettes, cuando tenía 36 o 37 años de edad, con su uniforme de médico jefe del Ejército de Napoleón en Egipto, destacando sobre el pecho el símbolo de la profesión: la serpiente enrollada sobre el bastón de Esculapio. Al fondo, las pirámides de Guiza y hasta tres esbeltas palmeras (las cuales, evidentemente, no habían sido atacadas por el ya tristemente famoso picudo rojo, que tanto daño está causando actualmente donde vivo yo).


Para terminar con música, como me gusta, podría haber traído aquí ese himno de todos conocido, compuesto por un ingeniero militar, que llegó a París cantado por las tropas de voluntarios de Marsella y Montpellier mandadas por un joven oficial -médico, por cierto- llamado François Mireur, futuro general en el Ejército de Egipto; o por la música de la Revolución, representada por autores tan famosos como el italiano Luigi Cherubini, que se sentía tan a gusto en la Francia revolucionaria como en la imperial o la restaurada, o Étienne Méhul, el principal músico francés de la época. Pero, habiendo hablado en esta entrada de Italia y Egipto, no he podido evitar acabar así: 





NOTAS
(1) FRANCESCHI, Michel (2006): "Bonaparte en Egipto o la sublime vacilación de la historia". Instituto Napoleónico México-Francia. [Disponible en: http://inmf.org/efranegypte.htm; consultado el 6 de febrero de 2012].

7 de enero de 2012

Dos retratos más del Dr. Gachet, uno pintado por su hijo y otro por Émile Bernard


Louis van Ryssel (1873-1962). Portrait du docteur Gachet écrivant (1903)
Acuarela y lápices de colores. 64 x 48,5 cm.
(C) RMN (Musée d'Orsay / Jean Gilles Berizzi)

No pensaba volver a referirme al doctor Gachet tan pronto, pero sigo buscando información sobre su vida y su obra, y acabo de encontrarme con dos retratos que he querido compartir enseguida con los lectores de este blog.


La principal peculiaridad del primero de ellos, el que acabamos de ver, es que fue pintado por el hijo del Dr. Gachet, Louis-Paul Gachet (1873-1962), que no sólo llevaba el apellido real de su padre, sino que firmaba sus obras con el seudónimo Louis van Ryssel, igual que el Dr. Gachet, también pintor, lo hacía con el de Paul van Ryssel. En el cuadro, pintado con acuarelas y lápices de colores en 1903, cuando nuestro médico amigo de artistas rondaba los setenta y cinco años de edad, vemos al Dr. Gachet escribiendo -al parecer en un momento de reflexión- con la pluma ligeramente levantada sobre el papel, en la mano derecha, mientras que apoya la izquierda encima de una calavera. Al fondo, bajo la fecha de realización del cuadro en números romanos, sólo se ve una pequeña escultura que representa una figura humana, que tanto podía valer al médico como al pintor; aunque Paul Ferdinand Gachet, como pintor, no destacó especialmente en el dibujo de la figura humana, puesto que la mayoría de sus obras fueron paisajes o bodegones. Y cuando pinta personas, sus imágenes aparecen difuminadas, sin una clara forma anatómica. Pero es el rostro del viejo doctor el que más me llama la atención. Sigue siendo el mismo que retrató Van Gogh trece años antes, con sus ojos claros y caídos, su nariz aguileña y esa perilla y ese bigote tan característicos, pelirrojos (seguramente teñidos) como el cabello, igual que lo pintó Van Gogh. Incluso lleva una gorra, que no sabemos si era la misma que llevaba en los retratos del holandés. Una gorra que según leo, se encuentra en el Museo de Orsay (aunque yo no la he visto allí).


El otro retrato es obra de Émile Bernard (1868-1941). Sorprende que se trate de un homenaje póstumo, realizado diecisiete años después de la muerte del retratado. El pintor, que sin duda lo conoció en vida, escribió en el reverso la siguiente dedicatoria: "à mon ami et compatriote Paul Gachet, Émile Bernard 1926". 

Émile Bernard (1868-1941). Paul Gachet (1926)
Óleo sobre lienzo. 40 x 32 cm.
Musée d'Orsay. París
(C) photo musée d'Orsay / rmn

2 de enero de 2012

El Dr. Gachet pintado por Détrez, Gautier, Léandre, Van Gogh y Goeneutte, más algunas fotografías suyas.


Hace más tiempo del que debería, el pasado 20 de octubre de 2011, mi amigo de Nicaragua, el Dr. Juan Herrera Salazar, me propuso una cuestión interesante: ¿Cómo fue la relación médico-enfermo entre el Dr. Gachet y Vincent van Gogh, paternalista o benevolente? Todo un reto porque, como le decía entonces, nunca había estudiado a fondo la biografía del pintor y de Gachet sólo conocía los dos retratos más famosos que van Gogh le hizo. Así que, a ratos, cuando podía, empecé a buscar la mayor y mejor información posible sobre ambos. Y todavía estoy en ello... Se trata de un tema apasionante pero controvertido, y la bibliografía que he localizado, en su mayor parte, se encuentra en idiomas que desconozco, sobre todo -lógicamente- en francés, aunque con ayuda la voy traduciendo poco a poco. No puedo, por tanto, responder todavía a la pregunta de mi amigo; pero quiero que el Dr. Herrera Salazar sepa que no me olvido del reto y, en cuanto sea posible, publicaré mi respuesta en el blog Tiempo para la Memoria y -como vengo haciendo últimamente- en Medicina, Historia y Arte. De momento, a modo de aperitivo, traigo aquí una galería de retratos del Dr. Paul Ferdinand Gachet (1828-1909), porque este médico peculiar, amigo de artistas y artista él mismo, que sólo conoció a Vincent van Gogh (1853-1890) durante los dos últimos meses de vida del pintor que lo haría pasar a la historia, no sólo fue pintado por él.

Paul Gachet compartió sus estudios y su ejercicio profesional, como médico, con su pasión por el arte. Él mismo fue autor de un buen número de dibujos, grabados y pinturas, que firmaba con el seudónimo Paul Van Ryssel, que no se pueden calificar de excelentes pero sí merecen que, en alguna ocasión, les dediquemos nuestra atención. Y siempre le gustó cultivar la amistad de los artistas, en especial de los pintores. Su amigo Ambroise Détrez, que luego sería profesor de Bellas Artes en Valenciennes, le retrató cuando todavía era estudiante de Medicina.

Ambroise Détrez (1811-1863). Retrato del doctor Paul Gachet cuando era estudiante (c.1850-1852)
Óleo sobre lienzo. 58 x 48,5 cm.
Musée des Beaux-Arts. Valenciennes

Tendría Gachet entonces veinticuatro o veinticinco años de edad. En el retrato vemos a un joven delgado, de tez pálida y rostro alargado. El pelo es rubio oscuro, rojizo, y ligeramente ondulado. Los ojos claros y algo caídos. La nariz prominente, discretamente aguileña. Los labios dibujan una boca acorazonada y sobre el superior aparece un fino bigote con las puntas elevadas. La barbilla puntiaguda, casi prognata.


Diez años después, en torno a 1860, Armand Désiré Gautier (1825-1894) le pintó en el cuadro que vemos a continuación (del que lamento no haber podido conseguir una imagen de mayor calidad) en el que un Gachet elegantemente vestido se ha dejado crecer el pelo y las patillas, a la moda de la época, y lleva ya perilla; aunque todavía no es la que veremos en los retratos de épocas posteriores.


Armand D. Gautier (1825-1894). Le Docteur Paul Gachet (c.1859-1861)


Charles Lucien Léandre (1862-1934) se hizo especialmente famoso por sus caricaturas, como ésta que nos muestra a Gachet fumando en pipa, más alopécico de lo que en realidad era; pero perfectamente reflejados, por los demás, los rasgos característicos que vemos en los otros cuadros de esta época, cuando el médico ya rondaba los sesenta años de edad.

Charles Léandre (1862-1934). Paul Ferdinand Gachet (c.1887)

Fumando en pipa, también, en un grabado menos conocido que sus dos famosos cuadros, lo retrató Vincent van Gogh en mayo de 1890, cuando acababan de conocerse en Auvers-sur-Oise. El grabado fue realizado por el artista holandés en el taller propiedad de Gachet.

Vincent Van Gogh (1853-1890). El Dr. Gachet fumando en pipa
Grabado realizado el 25 de mayo de 1890
Rijksmuseum Kröller-Müller. Otterlo. Holanda

Pero, sin duda, el Dr. Gachet ha pasado a la historia por los dos cuadros que pintó "el loco del pelo rojo" un mes antes de quitarse la vida. Mucho hay que hablar de estos cuadros y de la especial relación médico-enfermo que mantuvieron el pintor y su modelo. Es mi propósito hacerlo más adelante.

Vincent Van Gogh (1853-1890).  Le docteur Paul Gachet (junio, 1990)
Óleo sobre lienzo. 67 x 56 cm.
Colección privada

De momento, dejo un enlace a la página del Museo de Orsay, donde se encuentra la segunda versión del retrato, y donde se habla de la relación que existió entre Vincent van Gogh y Paul Gachet. La página es muy buena; pero, posiblemente, habrá que matizar algunas de las afirmaciones que en ella se incluyen.

Vincent Van Gogh (1853-1890). Le docteur Paul Gachet (junio, 1890). Segunda versión
Óleo sobre lienzo. 67 x 56 cm.
Musée de Orsay. París


Pero todavía nos queda un retrato más. Uno de mis preferidos, el que pintó Norbert Goeneutte (1854-1894) recién llegado a Auvers, en 1891, un año después de la muerte de Van Gogh, el año en que el Dr. Gachet cumplía los 69 de edad. El ya anciano médico (que todavía viviría dieciocho años más) aparece de perfil, leyendo un libro apoyado en un atril. Sobre la mesa se puede ver una tetera, una lupa enorme, otro libro y encima sus lentes. Sin duda tenía ya problemas de visión pero, coqueto, no se pone las gafas para retratarse. La misma coquetería que le llevaría -según parece- a teñirse el pelo, como lo hacía aquel rey Pedro III de Aragón de quien nos hablaba no hace mucho mi amigo Antonio Castillo en su blog tagarete. Porque, desde siempre, la coquetería ha sido cosa de hombres.

Norbert Goeneutte (1854-1894). El doctor Paul Gachet (1891)
Óleo sobre madera. 35 x 27 cm.
Musée de Orsay. París

Para acabar, dos fotografías bien distantes en el tiempo, lo mismo que sus retratos pintados. En la primera lo vemos vestido de uniforme, durante su servicio militar.

Paul Gachet fotografiado con uniforme militar (1849)

La otra es una de sus imágenes más conocidas, la misma que tenía cuando le inmortalizó Van Gogh.

Fotografía del Dr. Paul Gachet, en la época en que le pintó Van Gogh

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