11 de junio de 2012

El retrato del Dr. Washington Epss, pintado por Sir Lawrence Alma-Tadema

Lawrence Alma-Tadema (1836.1912). Dr. Washington Epps, My Doctor (1885)
Óleo sobre lienzo. 64 x 51 cm.
(C) Carnegie Museum of Art, Pittsburg


Sir Lawrence Alma-Tadema se le conoce, principalmente, por sus "pinturas de toga" donde recrea con su peculiar visión romántica la vida de la antigua Roma. Mucho menos conocidos son sus retratos, los cuales generalmente nos muestran a miembros de su familia o amigos íntimos. Uno de esos retratos es éste del Dr. Epps, a quien llama "su médico", pero que también es su cuñado, hermano de su segunda esposa, Laura, con la que había contraído matrimonio en 1871, después de haberse quedado viudo y con dos hijas, Laurence (que llegaría a ser una afamada escritora) y Anna, al morir la primera esposa, Marie-Pauline, en 1869, 

En el retrato se muestra al Dr. Epps tomando el pulso a su paciente con cara de intensa concentración. Del paciente o de la paciente poco se ve; sólo parte de sus pálidas y demacradas manos -que algunos atribuyen al estado terminal en que podría encontrarse- sobre el blanco de las sábanas. Nuestra atención se centra en las manos del médico: su mano izquierda, la que toma el pulso a la vez que transmite calor humano al ser que sufre, mientras con la derecha sujeta el reloj que sirve para contar los latidos cardíacos y símbolo, quizás, de la vida que inevitablemente se acaba. Es posible que el doctor no pueda curar a esa persona, ni siquiera aliviar su dolor, pero el contacto físico de la mano del médico con la de su paciente sirve, sin duda, para transmitirle consuelo.

4 comentarios:

  1. Es toda una lección de ética profesional la que se deduce de la obra y de su análisis.

    Saludos don Francisco.

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    1. Así lo parece, amigo RETABLO.
      Lamentablemente, no he sido capaz de obtener más datos sobre la biografía del Dr. Epps que el comentado: su relación familiar con Alma-Tadema. Si no fuera por ésta, posiblemente, nada sabríamos de su existencia.

      Muchas gracias, y un fuerte abrazo.

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  2. Me llama la atención que el médico no mira a la cara del paciente, sino a alguien que está cerca de la cama, detrás de él. Probablemente será algún familiar y por la cara que pone de concentración y severidad, me temo que las noticias no son buenas.
    Me alegro de comprobar que Alma-Tadema sabía tratar aspectos de la vida contemporánea y no solamente los cuerpos turgentes de las bellas diosas desnudas y los paños de las togas de los dioses y hombres clásicos.
    Saludos

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    1. Alma-Tadema sorprende agradablemente con sus retratos, Carmen, a los que dota de una humanidad que nos resulta mucho más cercana que esas otras obras suyas, las que le hicieron famoso...
      En cuanto al retrato de su cuñado médico, a pesar de lo triste del tema, impresiona -sin duda- a cuantos lo ven... Se dice que el paciente posiblemente se encontraba en estado terminal, comatoso... El médico sabe que ya no hay nada que hacer; pero está a su lado, y sus manos no sólo toman el pulso, dan calor, compañía, consuelo...
      Muchas gracias, amiga, por estar aquí. ¡Un fuerte abrazo!

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