6 de abril de 2012

¿Qué fue de Desgenettes tras su discusión con Napoleón en Egipto?


Carle Vernet (1758-1835). Baron Rene Nicolas Dufriche - Desgenettes (1828)
Óleo sobre lienzo
Musée Val-de-Grâce. París

En la entrada anterior de este blog y en otra de Medicina y Arte hemos hablado ya de Desgenettes, el médico jefe del ejército de Napoleón en Egipto y Siria. Vimos como la estrecha relación que había entre ambos parecía haber terminado mal, por negarse el médico a acabar con la vida de los enfermos -tal como Napoleón proponía, para facilitar la evacuación de las tropas de Jaffa- en cumplimiento de su compromiso ético profesional.

Pero, ¿qué sucedió con Desgenettes cuando regresó a Francia? ¿Tuvo alguna repercusión en su carrera profesional haber mantenido ante Bonaparte su firme actitud de defensa de la vida? Pues, la verdad es que no. Es posible, incluso, que Napoleón le admirase todavía más por eso. Y, lo cierto, es que Desgenettes siguió ejerciendo sus actividades profesionales tanto en el ejército como en la vida civil, y continuó desempeñando cargos de la mayor responsabilidad.

De forma muy breve, enumeraremos a continuación algunos de los aspectos más destacados de la biografía de Desgenettes, desde que volvió de Egipto hasta su muerte:

  • A su regreso a Francia fue nombrado Jefe del Hospital Militar de Estrasburgo, donde se formaban los futuros oficiales médicos del Ejército.
  • Fue Profesor de Higiene de la Facultad de Medicina de París y médico del Hospital de Val-de-Grâce.
  • Se le hizo miembro de las Sociedades de Medicina de Marsella y Montpellier, el mismo año que publicó su Histoire médicale de l'armée d'Orient (1802), obra que recibió una extraordinaria acogida por parte de sus compañeros de profesión.
  • Se le concedió la Legión de Honor.
  • Se le nombró Inspector General del Servicio de Sanidad del Ejército.
  • Participó en las comisiones de investigación de enfermedades epidémicas en Italia y España (fiebre amarilla).
  • Como Jefe de los Servicios Médicos del Ejército francés participó en las batallas de Eylau, Friedland y Wagram.
  • Acompañó a Napoleón, por deseo expreso de éste, en su viaje a España, el año 1808.
  • Fue nombrado Caballero del Imperio en 1809 y Barón en 1810.
  • Participó en la Campaña de Rusia, donde fue hecho prisionero en Vilnius el 10 de diciembre de 1812. Sin embargo, el zar Alejandro III lo liberó enseguida, en reconocimiento a la atención que les había prestado a los soldados rusos heridos, y lo devolvió al ejército francés acompañado por una escolta de su guardia personal de cosacos.
  • Una vez más, como Jefe de los Servicios Médicos del Ejército, participó en la Campaña de Alemania, donde también fue hecho prisionero y liberado en cuanto se supo su nombre.
  • Siguió al lado de Napoleón, como Jefe Médico de su Ejército, en la batalla de Waterloo.
  • Luis XVIII lo confirmó en todos sus puestos, militares y docentes.
  • Finalmente, fue nombrado jefe médico del Hospital de Les Invalides.


En definitiva, René-Nicolas Dufriche, el barón Desgenettes, fue un médico militar y profesor que se ganó el respeto de cuantos le conocieron, como profesional y como persona.

El retrato que da inicio a esta entrada, pintado por Vernet en 1828, cuando Desgenettes tenía 66 años de edad, nos lo muestra con algo de sobrepeso -eso sí- pero con su uniforme de médico militar y sus medallas en lo que parece ser un campamento militar. Estaba aún plenamente activo y así sería hasta 1834, cuando un accidente cerebrovascular lo dejó prácticamente impedido. Murió en París, el 3 de febrero de 1837, con 74 años de edad.


2 comentarios:

  1. Interesantes como siempre tus entradas y un placer esta tercera con que cierras la vida y obra de tan interesante e importante médico a quién en lo particular desconocía, y así mismo me invitas a redoblar esfuerzos en la busqueda de esta historia de la medicina que tanto nos apasiona.

    Saludos desde la tierra de Juan José Arreola y José Clemente Orozco, Zapotlán el Grande, en el sur del estado de Jalisco.

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    1. Muchas gracias, hermano mexicano, por tus siempre amables comentarios, que tanto aprecio. Me alegra si, mi modesto trabajo, sirve como estímulo para proseguir juntos en la búsqueda de nuevas cuestiones a tratar.

      Desde la tierra de Álvar Nuñez Cabeza de Vaca, tierra de caballos soñados y vinos inigualables, que Zapotlán el Grande reciba no sólo mis saludos, sino el mayor afecto y un inmemso abrazo. Para ti el primero, amigo Jorge Mauricio.

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