2 de octubre de 2011

La lección de geografía del doctor Trioson


Anne-Louis Girodet-Trioson (1767-1824). La Leçon de géographie (1803)
Óleo sobre lienzo. 101 x 79 cm.
Musée Girodet. Montargis (Francia)

Si, en la entrada anterior, contemplábamos el retrato del doctor Auenbrugger con su esposa, hoy vemos a otro médico pero, esta vez, con su hijo. La escena no guarda relación alguna con la actividad profesional (y nada sabríamos de ella si no fuera por un símbolo que, entre otros, de otras cosas, el pintor nos deja sutilmente en el cuadro) sino que se desarrolla en la intimidad del ámbito familiar. ¿Acaso hay algo más importante que la familia, si se descarta la salud?


De los protagonistas del cuadro se sabe poco. El doctor Benoît-François Trioson (1735-1815) era médico ("medecin-des-mesdames", leemos en Wikipedia; aunque no se puede asegurar, por ello, que fuera obstetra y ginecólogo) y uno de los ciudadanos más notables de la villa de Montargis, que dista 115 kilómetros de París. Su ideología monárquica, posiblemente, le habría causado algunas dificultades durante los convulsos tiempos de la Revolución Francesa. Con su joven esposa, Marie-Jeanne, lamentablemente fallecida en 1795, y cumplidos ya los 55 años -bastante mayor para la época- había tenido a su único hijo, Benoît-Agnés (1790-1804), en quien se centrarían sus atenciones y sus ilusiones; pero que moría, también, por desgracia, el año después de que se pintara el cuadro. La relación del doctor Trioson con el pintor Anne-Louis Girodet (1767-1824) venía de antiguo. Tanto, que muchos afirman que era hijo natural suyo. Oficialmente, se dice que Trioson era íntimo amigo de los padres de Girodet, quienes le nombraron su tutor. Ambos murieron, con pocos años de diferencia, en 1784 y 1787. Desde entonces, el doctor Trioson se hizo cargo de todo lo concerniente a Girodet, incluyendo su herencia y su formación artística, primero en arquitectura y luego en pintura, llegando a ser uno de los discípulos más destacados de Jacques-Louis David. Tras el fallecimiento del pequeño Benoît-Agnés, el médico adoptó como hijo al pintor, y éste unió a su apellido el de su padre adoptivo, surgiendo así el compuesto Girodet-Trioson.(1)


En cuanto al cuadro que da inicio a esta entrada, titulado La Leçon de géographie y fechado en 1803, se puede decir que es el último de una serie de retratos de la familia del doctor Trioson pintados por Girodet (algunos de ellos los podremos ver después). Una vez más, el artista rinde homenaje a su tutor,cuya profesión se expresa mediante el busto de Hipócrates que aparece al fondo, detrás del médico, con un doble retrato muy representativo del espíritu que Rousseau infundió a la Ilustración. El doctor Trioson, como padre, contribuye activamente a la educación de su hijo. Para complementar su formación, tras haber leído los Comentarios de la Guerra Civil, de Julio César, el libro sobre el que el niño apoya su mano derecha, su padre le muestra en un globo terráqueo el norte de África y ambos señalan hacia el lugar donde Pompeyo fue asesinado. Los accesorios se limitan a lo esencial para resaltar, fundamentalmente, la afectuosa solicitud con la que el padre atiende a su hijo, absorbido por el estudio. Pero, Girodet, era también un apasionado de la pintura flamenca del siglo XVII, y de ésta toma el gusto por el detalle y los símbolos. Símbolos como las uvas o esa mosca, pintada con minuciosidad exquisita, que representan la fugacidad del tiempo y de la vida, como un presagio de la muerte cruel que, en menos de un año, le robaría a Trioson su querido hijo.


El detalle de la mosca se puede apreciar muy bien en el inicio de la excelente página web, que dejo a continuación, del Musée Girodet (no dejen de verla).


Antes de La Leçon de géographie, Girodet ya había retratado a su tutor, al menos, en dos ocasiones:

Anne-Louise Girodet-Trioson (1767-1824). Portrait de profil du docteur Trioson (1783)
Musée Girodet. Montargis

Anne-Louis Girodet-Trioson (1767-1824). Portrait du Docteur Trioson (1790)
Óleo sobre lienzo. 60 x 45 cm.
Musée Girodet. Montargis

Y, al niño, Benoît-Agnés, en otras dos.(2)

Anne-Louis Girodet-Trioson (1767-1824). Benoît Agnés Trioson
regardant des figures dans un livre
(1797)
Óleo sobre lienzo. 73 x 59 cm.
Musée Girodet. Montargis

Anne-Louis Girodet-Trioson (1767-1824). Benoît-Agnés Trioson étudiand son rudiment (1800)
Óleo sobre lienzo.
Musée du Louvre. París



Contemporáneo de grandes figuras de la Historia de la Medicina, como Desault, Vicq d'Azir o Corvisart, por no citar más que tres nombres ilustres, habitante de esa Francia situada en el primer nivel de la medicina mundial, el doctor Benoît-François Trioson, a quien hemos visto aquí ejerciendo no como médico sino como padre -una labor más difícil todavía- probablemente sería un completo desconocido si no fuera porque un pintor que alcanzaría merecida fama, Anne-Louis Girodet, formó parte importante de su vida: hasta el punto de convertirse en su hijo adoptivo y ser conocido como Girodet-Trioson.


NOTAS
(1) El topónimo "de Roussy", que también encontramos entre los apellidos de Girodet-Trioson, se debe a una finca que heredó de la familia de su madre. Dejó de usarlo durante la Revolución, para volver a añadirlo luego.
(2) Durante algún tiempo se pensó, incluso, que el retrato de una joven mujer, pintado por Girodet, era de Marie-Jeanne, la esposa de Trioson y madre de Benoît-Agnés. Pero fue un error de catalogación de un museo norteamericano; y ahora se cree que se trata de la esposa de otro médico y filósofo sobre quien ya tendremos ocasión de hablar: Cabanis.

13 comentarios:

  1. Curiosa historia la de esta familia entrelazada. Aunque si me permite, en esta lección de geografía no tuvo su mejor día. Los personajes aparecen planos, sin perspectiva y con un claro problema de profundidad de campo. Me gustan mucho más los siguientes cuadros que expone en la entrada.

    Y he visitado el enlace como nos proponía, y eso no es una mosca, es un moscón!!

    Saludos amigo.

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  2. Es un símbolo de la ilustración tardía. Y la sencillez del vestuario es signo, además, de los tiempos revolucionarios. El último retrato es ya claramente una muestra de la estética romántica.

    Saludos don Francisco.

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  3. No me atrevo yo, amigo Lorenzo, a valorar artísticamente el cuadro; aunque he de reconocer que no le falta razón en lo que dice. Según los expertos, la calidad de la obra de Girodet fue empobreciéndose con el paso del tiempo, sobre todo después de heredar una gran fortuna, que le permitía vivir muy bien sin trabajar... Pero eso fue en 1812, nueve años después de pintar el cuadro que encabeza esta entrada.

    El "moscón" es como el de la "tele", ese tan famoso...

    Muchas gracias por su comentario, don Lorenzo. Y mis mejores deseos para los próximos días.

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  4. Aunque discípulo de David, cuya influencia duró toda su vida, es cierto que, en gran parte de la obra de Girodet, se aprecia un paso hacia el Romanticismo.

    En cuanto al doctor Trioson, no he conseguido saber prácticamente nada sobre su faceta profesional. Por la época que le tocó vivir, como bien señala mi amigo del Retablo de la Vida Antigua, podemos pensar con razón que era un caballero del Siglo de las Luces, y sobrevivió al tornado de la Revolución... Realmente, no sabríamos nada de él si no fuera por los cuadros de Girodet...

    Muchas gracias por sus apreciadas palabras, y el más cordial saludo.

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  5. Hay una geografía de la salud, una geografía de la familia, una geografía de la medicina..., y por esos mapas de la geografía del blog logras, doctor Doña, emprender unos viajes de cultura y de conocimiento admirables, acompañados de una plasticidad extraordinaria.
    Un abrazo y felicidades-

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  6. Gracias, José Julio, por tus siempre hermosas palabras, que son uno de mis principales estímulos.
    Un abrazo.

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  7. De nuevo gracias por la invitación dr. Doña, bella historia la que presenta en esta entrada, nunca me había despertado tanto interés en la vida y el contexto en el que se desenvolvían nuestros "ancestros colegas" por medio de retratos. Gran descripción la que hace del retrato.

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  8. La mirada del padre, clavando sus pupilas en el niño, que con curiosidad atiende e inquieto señala. Es un equilibrio perfecto entre ternura y satisfacción, me encanta, como todo lo que escribe, dr. Doña.

    Un abrazo.

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  9. Gracias Toño. Me pareció buena idea "ponerle cara" a nuestros antepasados en la profesión; a los famosos y a los poco conocidos... Verlos en su trabajo o en su casa. Es otra forma de contemplar nuestra historia.

    Un abrazo, amigo.

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  10. Es cierto Irene. Te has fijado en el detalle -para mí- más importante del cuadro. Esa mirada expresa el inmenso amor que Trioson sentía por su hijo...

    Muchas gracias, y un abrazo fuerte.

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  11. Sí que lo son. Al fin y al cabo, eran "su familia", y parece que hay un gran amor en ellos.

    Gracias, Renata.
    "Beijos!"

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